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en 3 sencillos pasos

Ahorrar no significa simplemente poner dinero en “el cochinito” y dejarlo ahí guardado. Uno de los errores más comunes en las finanzas personales es tratar todo el ahorro por igual, guardándolo en el mismo lugar sin importar el objetivo.

Para que el ahorro realmente contribuya a mejorar tus finanzas, es importante saber para qué estás ahorrando, cuándo necesitarás ese dinero y qué tanta disponibilidad quieres tener sobre él.
No es lo mismo ahorrar para comprar un automóvil, realizar un viaje o construir un patrimonio. Cada objetivo tiene un horizonte diferente y, por lo tanto, puede requerir una estrategia distinta.
La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF) recomienda definir primero la meta y después comparar aspectos como rendimiento, plazo, disponibilidad y costos del producto financiero.
Define tu meta financiera
Una meta financiera debe ser concreta. En lugar de decir solamente "quiero ahorrar", puedes establecer objetivos como crear un fondo para emergencias, hacer un viaje, comprar algo concreto (auto, computadora, celular, etcétera) o construir un patrimonio a largo plazo, como lo es el ahorro para el retiro.
Luego, define cuánto necesitas y cuándo esperas utilizar el dinero. Por ejemplo, si quieres ahorrar $12,000 para un viaje que realizarás en un año, puedes apartar $1,000 cada mes para ese objetivo.
¿Ahorrar o invertir?
Aunque suelen utilizarse como sinónimos, ahorrar e invertir no son exactamente lo mismo. Ahorrar consiste en separar una parte de tus ingresos para utilizarla posteriormente. Invertir busca que ese dinero genere rendimientos durante determinado periodo.
Ambas estrategias pueden complementarse. De hecho, CONDUSEF señala que las metas, el plazo y la disponibilidad que necesitas deben formar parte de la decisión sobre dónde colocar tus recursos.
La clave para hacer crecer tu dinero no está en encontrar "la mejor opción" universal, sino en saber qué opción se adapta mejor a cada meta. Y para eso, necesitas entender una regla fundamental: el plazo de tu meta define el tipo de instrumento que debes usar.
- Corto plazo (menos de 1 año): Necesitas liquidez y seguridad. Tu prioridad es que el dinero esté disponible cuando lo necesites, sin penalizaciones. Aquí, lo mejor son las cuentas de ahorro, que tienen tu dinero siempre disponible.
- Mediano plazo (1 a 5 años): Puedes comprometer el dinero un poco más a cambio de mejores rendimientos. Aquí entran las opciones de inversión de plazos cortos o que te permiten disponer de tu dinero sin plazos forzosos.
- Largo plazo (más de 5 años): Tu objetivo es el crecimiento real del capital, ganarle a la inflación y dejar que el interés compuesto trabaje. Este tipo de inversiones te dan mayores rendimientos, pero debes dejar tu dinero por más tiempo sin tocarlo.
¿Qué opción puede adaptarse mejor a tu meta?
Dentro de las alternativas de Banco Dondé existen tres productos que pueden responder a diferentes necesidades de ahorro e inversión:
1. Mi Ahorro Dondé: para comenzar a ahorrar con disponibilidad
Si estás comenzando a desarrollar el hábito del ahorro o quieres mantener tus recursos disponibles, Mi Ahorro Dondé puede ser una alternativa a considerar.
Puedes comenzar desde $1 peso, no tiene plazos forzosos y puedes disponer de tus recursos cuando quieras. Además, los intereses se pagan al cierre de cada mes.
Es una opción para quienes buscan comenzar a ahorrar con cantidades pequeñas, crear el hábito de separar dinero, mantener disponibilidad sobre sus recursos y construir progresivamente un ahorro para objetivos de corto plazo.
2. Inversión Creciente: para hacer crecer tu ahorro manteniendo disponibilidad
Si ya tienes el hábito de ahorrar y quieres poner tu dinero a trabajar, Inversión Creciente ofrece la posibilidad de comenzar desde $1 peso.
Una de sus características es que puedes crear diferentes apartados de inversión para organizar tus recursos según su propósito. Es posible tener un número ilimitado de inversiones y puedes disponer de tu dinero cuando quieras, sin penalización por retiro.
Esta opción puede resultar interesante si quieres ahorrar dinero para diferentes objetivos, comenzar a invertir desde cantidades pequeñas, mantener disponibilidad de tus recursos y darle un propósito específico a cada apartado de inversión. Por ejemplo, podrías tener un apartado para vacaciones, otro para una compra importante y otro para una meta personal.
3. CEDES Plus Dondé: para metas con un horizonte definido
Si tienes una cantidad de dinero que sabes que no necesitarás inmediatamente, un instrumento a plazo puede ser una alternativa para considerar.
Con CEDES Plus Dondé puedes comenzar desde $1,000 pesos y elegir diferentes plazos, con opciones de 90, 180, 270, 364, 540 y 720 días. Los rendimientos se pagan cada 30 días y el producto ofrece opciones de tasa fija o variable, de acuerdo con el monto y plazo contratado.
Un punto especialmente importante es que se trata de un instrumento a plazo fijo, por lo que no puede liquidarse anticipadamente; entonces, debes asegurarte de que el dinero que inviertas no lo necesitarás durante el periodo contratado.
Por sus características, puede ser considerado para objetivos en los que tienes una cantidad disponible para invertir, conoces aproximadamente cuándo necesitarás el dinero, puedes mantener los recursos durante el plazo elegido y buscas obtener rendimientos periódicos.
No elijas únicamente por el rendimiento
Es fácil pensar que la mejor opción es aquella que ofrece la tasa más alta. Sin embargo, el rendimiento no debería ser el único criterio. La pregunta correcta no es solamente dónde te dan más, sino dónde puedes ahorrar o invertir tu dinero de acuerdo con tu objetivo, plazo y necesidad de disponibilidad.
Por ejemplo, para un fondo de emergencia los recursos necesitan estar disponibles, porque los imprevistos ocurren en cualquier momento. Para objetivos como viajes o compras, el dinero se puede reunir durante varios meses e incluso puedes asignar un plazo fijo para alcanzar el objetivo. Mientras que en otras metas como el ahorro para el retiro, los recursos se usarán hasta dentro de varios años, por lo que las inversiones a largo plazo son la mejor opción.
Antes de ahorrar o invertir, asegúrate de que la cantidad destinada a estas metas sea compatible con tus ingresos y gastos. Una estrategia sencilla es establecer una cantidad fija que puedas separar después de recibir tus ingresos.
Finalmente, toma en cuenta que las tasas, promociones y condiciones de los productos financieros pueden cambiar. Por ello, antes de contratar cualquiera de estas alternativas, consulta la información vigente y revisa cuidadosamente sus términos y condiciones.
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