27 Aug 26

Errores financieros que debes evitar antes de los 25

Llegar a los 25 años no significa tener la vida resuelta, mucho menos las finanzas. Los años previos a esta etapa suelen estar llenos de cambios: el primer empleo, nuevos gastos, independencia, viajes, estudios, compras importantes y, para algunas personas, el comienzo de una vida en pareja.

Con tantas decisiones por tomar, es fácil cometer errores financieros que parecen pequeños en el momento, pero que pueden tener consecuencias a largo plazo y afectar la estabilidad futura.

Estos son algunos de los errores que conviene evitar antes de los 25 años para construir un futuro financieramente más estable.

1. Gastar todo lo que ganas

Uno de los errores más comunes al comenzar a trabajar es pensar que el dinero disponible en la cuenta bancaria es dinero que puedes gastar en su totalidad, en especial cuando aún vives con tus padres o familiares, pues no todos los gastos dependen de ti.

Recibir tu primer sueldo puede generar una sensación de libertad y llevarte a aumentar tus gastos rápidamente. Salidas, ropa, restaurantes, tecnología o viajes pueden convertirse en una parte importante del presupuesto.

No significa que tengas que dejar de disfrutar tu dinero. La clave está en establecer prioridades y separar una cantidad para ahorrar antes de comenzar a gastar.

2. No tener un presupuesto

Si no sabes cuánto dinero recibes y en qué lo gastas, resulta difícil tomar buenas decisiones financieras.

Para evitar esto, necesitas tener un presupuesto; y hacerlo no tiene que ser complicado. Puedes comenzar registrando cuánto ganas al mes, así como tus gastos en vivienda, servicios, alimentación y transporte, entretenimiento y al pago de créditos.

Después de unas semanas de llevar este registro, podrás identificar con mayor claridad hacia dónde se va tu dinero, así como establecer una cantidad fija para el ahorro.

3. Usar la tarjeta de crédito como una extensión de tu ingreso

Tener una tarjeta de crédito puede ser útil, pero es importante entender que el crédito no es dinero adicional: es dinero que tendrás que pagar posteriormente.

Uno de los errores más costosos consiste en utilizar la tarjeta para financiar gastos que no caben en el presupuesto. Por eso, antes de hacer una compra a crédito, pregúntate si podrás pagarla con tus ingresos actuales sin comprometer otros gastos.

También es importante conocer conceptos como fecha de corte, fecha límite de pago, pago mínimo e intereses; así como tomar en cuenta que pagar únicamente el mínimo puede hacer que una deuda se prolongue y termine costando mucho más.

4. No crear un fondo de emergencia

Antes de los 25 puede parecer que los imprevistos están muy lejos. Sin embargo, una reparación del automóvil, un problema de salud, la pérdida del empleo o cualquier otro gasto inesperado puede afectar seriamente las finanzas si no existe un respaldo.

Por eso, una de las primeras metas financieras debería ser construir un fondo de emergencia. Para esto, no necesitas reunir una gran cantidad desde el primer día. Puedes comenzar con una pequeña cantidad mensual y aumentar progresivamente tus aportaciones. La meta puede ser reunir entre 3 y 6 meses de gastos básicos.

5. No pensar en el retiro

El retiro puede parecer demasiado lejano cuando tienes 20, 22 o 24 años. Precisamente por eso, esta etapa representa una oportunidad importante para comenzar a crear se ahorro para el futuro.

En México, el ahorro para el retiro se realiza a través de las cuentas individuales administradas por las AFORE. Sin embargo, también es posible realizar aportaciones voluntarias para incrementar los recursos destinados al futuro, o bien, contratar un plan de retiro con alguna de las compañías que cuentan con el servicio. Revisa lo que cada una ofrece y elige la que más te convenga y mejor se ajuste a tus necesidades y posibilidades.

Comenzar temprano permite aprovechar el interés compuesto, es decir, la posibilidad de generar rendimientos sobre el dinero que has invertido y, con el tiempo, también sobre los rendimientos acumulados. No necesitas comenzar con grandes cantidades. La constancia y el tiempo juegan un papel importante.

6.  No invertir por miedo o por desconocimiento

"Invertir es muy complicado", "no tengo suficiente dinero", "mejor cuando gane más". Estas frases son comunes entre miles de jóvenes que dejan pasar los años sin poner su dinero a trabajar.

Cada año que no inviertes, pierdes el efecto del interés compuesto. Un peso invertido a los 20 años vale mucho más que un peso invertido a los 40, porque tiene más tiempo para crecer.

Empieza con lo que tengas. Si tienes una cuenta en Banco Dondé, puedes  recurrir a Inversión Creciente, donde es posible empezar a invertir desde 1 peso y tienes la ventaja de tener tu dinero disponible en el momento en que lo necesites, sin penalizaciones ni plazos forzosos. Por otro lado, con CEDES Plus Dondé puedes iniciar tu inversión desde 1,000 pesos y obtén rendimientos cada 30 días, en plazos desde 90 hasta 720 días.

No necesitas ser experto, solo necesitas empezar. La constancia y el tiempo son tus mejores aliados.

Como puedes ver, los primeros años de la vida laboral pueden convertirse en una etapa fundamental para construir buenos hábitos financieros.

Para ello, no necesitas tener un salario elevado ni contar con grandes cantidades de dinero para comenzar; y más que buscar tener unas finanzas perfectas antes de los 25, el objetivo debería ser aprender a tomar mejores decisiones con el dinero, porque los hábitos que construyes hoy son la base de la estabilidad financiera para tu futuro.

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