Hicimos un sondeo con estudiantes universitarios y les preguntamos tres cosas simples:
- ¿Ya sabes cuánto te vas a gastar en ver el Mundial?
- ¿En dónde se te hace más barato ver el torneo?
- ¿Tienes contemplados los gastos fantasma de ver el Mundial (botana, apuestas, etc.)?
Las respuestas muestran algo revelador: casi nadie tiene un presupuesto claro, pero todos asumen que habrá gasto.
La experiencia en casa
La mayoría eligió la casa como opción principal:
- “No más de mil pesos.”
- “Como 500.”
- “Entre 500 y 1,000.”
- “Casa con amigos.”
En principio, parece la alternativa más económica. No hay consumo mínimo, no hay traslados constantes ni precios de bar.
Sin embargo, al hablar de “gastos fantasma”, la cifra cambia.
Algunas respuestas fueron:
- “Al calor del partido, una apuesta.”
- “Mil, mil 500 pesos.”
- “Sí tengo gastos fantasma.”
- “3,000 o 4,000 pesos.”
Cuando se suman varias semanas de torneo, pequeñas compras repetidas pueden acumularse: botana extra, bebidas, aplicaciones de apuestas, pedidos a domicilio, algún artículo conmemorativo.
Lo que parecía un gasto controlado puede duplicarse o triplicarse sin que exista un registro consciente.
La experiencia en bar
Otros estudiantes contemplan alternar entre casa y bar.
Aquí el gasto cambia de escala. Un consumo promedio por salida puede rondar entre 600 y 1,000 pesos, dependiendo del lugar. Si se asiste a varios partidos por semana, el monto acumulado crece rápidamente.
Algunos estimaron cifras totales entre 10,000 y 30,000 pesos durante todo el torneo. Uno mencionó incluso 60,000 pesos.
Esto incluye no solo consumo, sino transporte, reuniones adicionales y gastos asociados.
El Mundial deja de ser un partido. Se convierte en temporada.
El patrón común: no hay presupuesto
Varias respuestas coincidieron en:
- “No lo he presupuestado.”
- “No sé cuánto.”
- “No lo había pensado.”
El evento está contemplado. El gasto no.
Cuando una experiencia dura semanas, el impacto financiero se multiplica. No es una salida aislada. Es una secuencia de decisiones pequeñas que se acumulan.
Si alguien gasta 800 pesos por partido y asiste a 10 encuentros en bar, el total ya alcanza 8,000 pesos. Si agrega consumo en casa, apuestas ocasionales o artículos adicionales, la cifra puede superar fácilmente los 12,000 o 15,000 pesos.
La diferencia no está solo en dónde se ve el Mundial, sino en si el gasto está previsto o improvisado.
Ordenar la experiencia
El torneo tiene fecha de inicio y fin. Y esto puede parecer muy obvio pero hace posible algo muy importante: permite planear.
Algunas acciones simples pueden reducir desorden financiero:
- Definir un monto total antes de que comience el torneo.
- Establecer un límite por partido.
- Separar el presupuesto en un apartado específico.
Una herramienta básica para hacerlo es usar una cuenta que permita organizar el dinero sin comisiones ni saldos mínimos obligatorios. En ese sentido, la Cuenta Digital Dondé facilita separar recursos destinados al Mundial sin mezclarlos con el gasto cotidiano.
Si alguien sabe que gastará entre 3,000 y 10,000 pesos durante el torneo, puede comenzar a apartarlos desde meses antes. Productos como Mi Ahorro Dondé o Inversión Creciente permiten estructurar ese monto con reglas claras y un objetivo definido.
En los casos donde el presupuesto estimado es más alto —10,000, 30,000 o incluso 60,000 pesos— la conversación cambia. Ahí ya no se trata solo de ahorrar, sino de organizar el dinero con instrumentos que generen rendimiento mientras se espera el inicio del torneo, como CEDES Plus.
Del gasto improvisado a la estrategia
El sondeo muestra algo sencillo: el Mundial es una emoción colectiva, pero la economía personal no desaparece durante esas semanas.
Si el consumo va a ocurrir, puede hacerse de manera estructurada.
Incluso dentro de dinámicas como Golazo Dondé, el uso cotidiano de la cuenta —pagos, ahorro, inversión— puede generar beneficios adicionales conforme a las reglas vigentes de la campaña. Esto convierte movimientos financieros habituales en parte de una estrategia más amplia.
El gasto no desaparece: se administra.
El Mundial como espejo financiero
El Mundial dura algunas semanas. El impacto financiero puede extenderse más allá.
Entre ver todos los partidos en casa con presupuesto controlado o convertir cada encuentro en salida sin límite hay una diferencia considerable. En ese sentido, el sondeo claramente no mostró rechazo al gasto, sino una ausencia de planeación.
El marcador no solo está en la pantalla. También está en la forma en que se administran esas semanas de emoción colectiva.