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Cada cuatro años, algo curioso le pasa a México. Las pantallas se prenden desde temprano, los jerseys salen del clóset (o se compran nuevos), las reuniones se improvisan con taquitos y chelas, y la cuenta del tarjetazo... esa ya se revisará después. El Mundial no es solo un torneo de fútbol: es una fiesta nacional con factura incluida.

Pero, ¿cómo lo viven en otros países? ¿También se emocionan tanto como para gastar sin calcular, o tienen una relación más ordenada con su cartera cuando llega el balón?
Te invitamos a un recorrido por cuatro formas distintas de vivir el Mundial… y lo que podemos aprender de cada una para que la fiesta no nos cueste el doble.
Primero, el orgullo: México es una potencia mundialista en las gradas. Para Qatar 2022, la afición tricolor estuvo entre los cinco países que más aficionados desplazaron al torneo. Y para el Mundial 2026 —que en parte se jugará aquí mismo— México se posicionó como el segundo país con más solicitudes de boletos en la preventa de la FIFA, solo detrás de Estados Unidos, entre más de 4.5 millones de registros de 216 naciones.
Somos pasión pura. Nielsen reveló que México tiene el 64% de su población como aficionada al fútbol, un porcentaje que supera incluso a Brasil (62%), Italia y Reino Unido (56%) y Alemania (51%).
Pero hay una paradoja: toda esa pasión no siempre se traduce en un gasto ordenado. Un estudio de TUDN estima que el aficionado mexicano gasta alrededor de 2,400 pesos al año en fútbol, cifra que se queda muy por debajo de sus pares estadounidenses. Sin embargo, cuando llega el Mundial, el gasto se activa de golpe.
Según el estudio "De la Cancha al Hogar" de NielsenIQ, 7 de cada 10 hogares mexicanos seguirán el torneo por televisión, y el 68% incrementará su gasto durante la temporada mundialista. La "Canasta Deportiva" —botanas, refrescos, cervezas, carnes frías, quesos, tortillas— representa cerca del 46% del gasto familiar en eventos de ese tipo. Solo en la Ciudad de México, se estima una derrama económica de 26,280 millones de pesos durante el torneo.
El patrón es claro: el gasto se dispara cuando juega la Selección. El 52% de los hogares declara que solo incrementa su consumo en los partidos del Tri. Es decir, si México avanza, tu cartera también lo siente.
El aprendizaje: la emoción es parte de la experiencia, y está bien celebrar. Pero planear esa "Canasta Deportiva" con anticipación —en lugar de ir al súper en modo reactivo cada vez que haya juego— puede hacer una diferencia real en tu presupuesto al final del torneo.
Alemania es el ejemplo clásico de la mentalidad financiera europea: organizada, anticipada y sin improvisaciones de último momento. Cuando el Mundial llega a sus pantallas, los alemanes ya tienen el plan trazado.
En 2006, cuando Alemania fue sede del torneo, el país generó cerca de 2,860 millones de euros en impacto económico directo, gracias a una logística de turismo, transporte e infraestructura planeada años antes. No fue casualidad: fue consecuencia de una cultura que considera el gasto en entretenimiento como parte del presupuesto anual, no como una sorpresa.
El aficionado alemán promedio —con una tasa de seguimiento del fútbol del 51%— gasta menos en porcentaje poblacional que el mexicano, pero con mayor consistencia a lo largo del año. No concentra todo en el torneo ni compra el jersey el día del partido: lo adquiere con semanas o incluso meses de anticipación, cuando los precios son más favorables.
El aprendizaje: separar una "bolsa mundialista" desde antes del torneo, aunque sea pequeña, evita el efecto tarjetazo de junio. Saber cuánto quieres gastar en total —boletos, comida, merchandising, salidas— te da claridad antes de que empiece la fiebre.
Los estadounidenses tienen una relación distinta con los eventos deportivos: los viven como entretenimiento de alto valor, y están dispuestos a pagar por experiencias completas. Según datos de Sports Innovation Lab, el 72% de los aficionados al fútbol en EE.UU. asiste a al menos un partido por temporada y el 71% compra productos oficiales cada año.
Para el Mundial 2026, el aficionado estadounidense promedio estaría dispuesto a gastar alrededor de 151 dólares por boleto, aunque los precios reales de reventa arrancan desde 193 dólares para los juegos de fase de grupos y superan los 8,000 dólares para la final. Una cerveza dentro del estadio puede costar entre 14 y 18 dólares; un jersey oficial, más de 150.
Esto refleja una cultura donde el gasto en entretenimiento está integrado al presupuesto personal. No es un gasto de emergencia: es una línea del plan financiero.
El aprendizaje: tratar el Mundial como un evento de entretenimiento planificado —con un tope de gasto definido, igual que un viaje o una suscripción anual— ayuda a disfrutarlo sin culpa y sin deuda posterior.
Japón representa tal vez el caso más fascinante. Es un país con una cultura de consumo disciplinada, incluso en momentos de euforia colectiva. Cuando avanzó en Qatar 2022, las acciones de empresas de transmisión deportiva y cadenas de bares subieron en la bolsa de valores al día siguiente. El impacto económico fue real, ordenado y medible.
Los japoneses suelen planificar su gasto en eventos con mucha anticipación, utilizan sistemas de ahorro estructurados y rara vez toman decisiones financieras impulsivas, incluso en contextos de celebración. Su participación en un Mundial —ya sea como viajeros o como espectadores— está integrada a un presupuesto previo, no añadida de emergencia.
El aprendizaje: el entusiasmo y el orden financiero no son incompatibles. Se puede vivir el Mundial a full y al mismo tiempo tener claro cuánto se destina a la fiesta y cuánto se protege para otras metas.
Hay un dato que conecta a todos estos países: el Mundial mueve dinero. Mucho. Y en todos lados hay gente que termina gastando más de lo planeado. La diferencia está en si ese exceso fue previsto o fue sorpresa.
En México, donde la fiesta es colectiva y la emoción se desborda partido a partido, el riesgo de gasto no planeado es especialmente alto. El jersey nuevo, el streaming adicional, las reuniones de cada partido, los viajes a las ciudades sede... la suma crece rápido.
La buena noticia: no tienes que elegir entre vivir el Mundial y cuidar tus finanzas. Solo necesitas un plan antes de que empiece el primer partido.
México es, sin duda, una de las aficiones más apasionadas y numerosas del mundo. Ese orgullo es tuyo. Y también lo es la decisión de cómo vivir esta fiesta: con emoción, con comunidad y, esta vez, también con un plan.
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