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Para muchas familias y trabajadores, esta dinámica representa una manera de obligarse a ahorrar. Y funciona porque convierte el ahorro en un compromiso social: si no aportas, quedas mal ante los demás. Pero, ¿es realmente la mejor opción para tu dinero?

En México, la tanda es una práctica de ahorro muy conocida y arraigada, tanto que probablemente hasta hayas participado en ella alguna vez. Se organiza entre familiares, vecinos, compañeros de trabajo o amigos de confianza. La mecánica es simple: un grupo de personas acuerda aportar una cantidad fija cada semana, quincena o mes y, en cada turno, una persona recibe el dinero reunido.
Para muchas familias y trabajadores, esta dinámica representa una manera de obligarse a ahorrar. Y funciona porque convierte el ahorro en un compromiso social: si no aportas, quedas mal ante los demás. Pero, ¿es realmente la mejor opción para tu dinero?
La respuesta no se puede reducir a blanco o negro, porque la tanda tiene ventajas innegables, pero también riesgos. Y hoy, con la oferta de productos financieros formales disponibles en México, vale la pena hacer una comparación honesta para conocer las diferencias y los riesgos antes de decidir.
¿Cómo funciona realmente la tanda?
Tomemos como ejemplo una tanda donde participan 10 personas y cada una aporta $500 pesos semanales. Cada semana, uno de los integrantes recibe $5,000 pesos. Quien recibe primero, se beneficia de una liquidez inmediata; quien recibe al final, ahorra durante todo el ciclo sin ver un peso hasta el cierre.
Entre las ventajas de esta práctica destacan el compromiso social, ya que la presión de grupo te obliga a no fallar; no necesitas cuenta bancaria ni algún requisito para participar; obtienes una liquidez programada, porque sabes exactamente cuándo te tocará recibir tu dinero; además de que es un ritual social, una muestra de confianza mutua.
Pero también hay algunos riesgos ocultos que nadie menciona. Si alguien deja de aportar después de recibir su parte, el grupo entero pierde y no hay instancia legal que te proteja. Ya que no hay rendimiento, el dinero que aportas no genera intereses y si te toca al final, tu dinero perdió valor por la inflación. La tanda te obliga a ahorrar, pero no te enseña a administrar, entonces, termina la tanda y, sin el compromiso social, el ahorro se evapora.
La CONDUSEF y la Profeco han alertado en múltiples ocasiones sobre los riesgos de las tandas, ya que no cuentan con ningún respaldo institucional. En pocas palabras, en una tanda, tu riesgo es total y tu rendimiento es cero.
La cuenta de ahorro: El poder de la formalidad
Frente a este escenario, la cuenta de ahorro formal se presenta como la alternativa lógica para quienes buscan seguridad, rendimiento y construcción de un historial financiero.
Entre las ventajas de una cuenta de ahorro formal destaca la seguridad, ya que tu dinero está protegido por la regulación bancaria mexicana y, en el caso de bancos, por el seguro de depósito del IPAB. Por otro lado, existen opciones de ahorro e inversión que te dan rendimientos reales para hacer crecer tu dinero. También puedes acceder a tus recursos en cualquier momento (a menos que sea una inversión a plazo fijo), sin depender del turno de una tanda.
Además, al tener una cuenta bancaria creas un historial financiero. De esta manera, usar productos formales te abre las puertas a créditos, tarjetas y mejores condiciones en el futuro. Y gracias a las aplicaciones bancarias y la banca electrónica, puedes programar ahorros automáticos sin depender de la voluntad colectiva.
La única “desventaja” es que mantener un ahorro constante por tu cuenta requiere disciplina propia. Sin la presión social de la tanda, algunos sienten que no pueden ahorrar. Si la tanda te sirve para ahorrar, no es porque la tanda sea buena, sino porque necesitas un mecanismo que te obligue a guardar dinero. La solución no es abandonar la formalidad, sino crear sistemas que compensen esa carencia.
Alternativas de ahorro formal que puedes considerar
Si lo que buscas es un ahorro con propósito, seguridad y rendimiento, Banco Dondé ofrece dos productos diseñados para diferentes niveles de disciplina y metas.
Es un producto de ahorro diseñado para guardar dinero de manera segura, disponible cuando lo necesites y con la posibilidad de generar rendimientos según el saldo que mantengas.
Es mejor que una tanda porque tu dinero está protegido por una institución financiera regulada y aquí tu dinero no se queda congelado, pues mientras más tiempo lo dejes, más rendimientos obtendrás. Puedes ahorrar a tu ritmo, sin montos fijos, iniciando desde $1 peso.
Es una opción ideal para quienes quieren empezar a ahorrar sin complicaciones, para alcanzar metas de corto plazo. Puede resultar útil para quienes quieren desarrollar el hábito del ahorro sin comprometer sus recursos durante un plazo determinado, ya que tu dinero siempre está disponible.
Si buscas algo más orientado a hacer crecer tus recursos esta alternativa te permite comenzar a invertir desde $1 peso. Puedes establecer metas de ahorro y mantener el dinero disponible, sin comisiones ni penalizaciones. Además, entre más tiempo mantengas el dinero, mayor puede ser el rendimiento, conforme a las condiciones del producto.
Una característica interesante es que puedes utilizar diferentes apartados para organizar tus recursos según tus objetivos. Por ejemplo, puedes tener un apartado donde el objetivo es ahorrar para un viaje; otro para un fondo de emergencia; y uno más para comprar una nueva computadora. De esta manera, el ahorro deja de ser simplemente "dinero que no debo gastar" y se convierte en dinero destinado a objetivos específicos.
Esta es una opción ideal para quienes ya tienen un ahorro base y quieren hacerlo crecer, así como para metas de corto y mediano plazo con flexibilidad. Es recomendable para personas que quieren experimentar la inversión sin miedo a plazos forzosos.
Después de saber todo esto, podrás tomar una mejor decisión para manejar tu ahorro de ahora en adelante. Y si hoy estás en una tanda y te funciona, no la abandones de golpe, pero empieza a construir un sistema paralelo. Abre una cuenta de ahorro y deposita ahí la misma cantidad que aportas a la tanda, para crear el hábito de ahorrar sin necesidad de la presión social.
Al final, la mejor estrategia no consiste solamente en encontrar dónde guardar tu dinero, sino en crear un hábito de ahorro que puedas mantener y elegir una herramienta que esté alineada con tus metas financieras.
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